martes, 8 de abril de 2008

La obesidad como resultado de una conducta degenerada

Antes de entrar en materia, es deber aclarar que pese a nuestra tendencia a la cosificación (reificación, dirían los lingüistas) adjetivizar un comportamiento no significa achacar al ejecutante de tal o cual característica. De esa manera, exhibir un comportamiento agresivo, alegre o "degenerado" no implica que el sujeto es un agresivo alegre degenerado en  todo contexto, situación o circunstancia. Así, no hablo de sujetos con cualidades enraizadas en lo más profundo de su ser, inamovibles,  sino de aquellos que han desarrollado hábitos y conductas que se alejan de la naturaleza propia de la alimentación y de sus propósitos para la  sobre vivencia y propagación de la especie. 

Tampoco hablo de negar el placer que la comida es capaz de generar, en cuanto a que este fenómeno se encuentra claramente constatado, y negarlo sería una necedad.  Hablo, en cambio, de la búsqueda por un equilibrio que te permita el gusto de la alimentación en un marco de coherencia, donde la relación entre el individuo y la comida es saludable, sana y no de dependencia y sufrimiento, amor y odio, como observamos sucede en la gran mayoría de las personas con sobrepeso y obesidad.

Adquirir el control sobre ti mismo es una de las conductas más reforzantes que podemos encontrar. Es decir, una vez que has aprendido que tienes el control y las riendas de tu vida en tus propias manos, nada vuelve a ser igual. Los condicionamientos sociales y ambientales a las que nos vemos sometidos ejercen un tremendo control sobre nuestro actuar. Identificar estos elementos y aprender a hacer uso de ellos a nuestro favor nos permitirá no tan solo lograr objetivos como la pérdida de peso, la obtención de buena salud o correr ese maratón de cinco kilometros; sino también a compartirlo con nuestras familias y seres cercanos.

En este blog pretendo incluir noticias de actualidad sobre el aspecto psicológico de la alimentación. Pero no esperen un lenguaje mesianico, alegórico y lleno de referencias vacuas a entidades inexistentes. No. Por el contrario, espero encuentren un espacio donde la información, muchas veces técnica, de las investigaciones de avanzada en el comportamiento humano alimentario, sea traducido a elementos fácticos, es decir concretos y con aplicaciones sencillas en el  diario devenir de nuestro proceso de re-aprendizaje alimentario.

Michel R: Gramond

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