Aun cuando la Norma Oficial Mexicana (008-"Para el Tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad) de la Secretaría de Salud contempla a tres disciplinas profesionales, como son la Medicina, la Nutrición y la Psicología; en la población general todavía no se incluye la noción de que un problema de peso (alto-bajo) es competencia del psicólogo -comunmente encasillado al tratamiento de pacientes "mentales".
Revisando un poco la historia, desde que llamó la atención de la ciencia el cambio de peso poblacional a grandes escalas (que después se volvería en lo que es hoy, un problema de Salud global), la Psicología fue una de las primeras ciencias que comenzaron a desarrollar tecnologías para el tratamiento de estos trastornos de conducta,
Quizás el más notorio e importante fue la publicación de LEARN, Programa para el Control de Peso, de Brownell, que sintetiza técnicas de la modificación de la conducta orientadas al desarrollo de habilidades como el auto control en materia alimentaria. Este texto (en principio una tesis de grado de Brownell) se volvió una referencia dentro del Sistema de Salud estadounidense. En múltiples estudios se llevó como referencia de técnicas conductuales vs mil otros sistemas.
Primero hay que aceptar un hecho innegable dentro de los programas de control de peso: nuestro principal problema es la deserción. La gente abandona, renuncia. ¿Por cuánto tiempo puede un sujeto permanecer bajo un régimen nutricional estricto? Semanas, meses cuando mucho. Por supuesto, hablamos de casos donde la problemática de peso no se trata de tan solo un par de kilogramos, sino excesos del cincuenta o cien por ciento de su peso ideal estimado.
Se presenta un círculo vicioso: la persona asiste con un profesional de la salud que le proporciona una dieta. La dieta se sigue y mantiene por un tiempo, tiempo donde las pérdidas de peso son sustanciales y notorias. Después llega una meseta, un punto donde el peso no disminuye, sino que inclusive hasta aumenta. El organismo de la persona entra en un estado de hambruna, se cree en inanición, manda señales de apetito y se aferra a cualquier entrada en alimento para convertirla en reservas (como grasa). Bajo esas condiciones, viene una recaída donde se recupera el peso perdido. La culpa recae en el individuo cuya "falta de voluntad" hizo que el programa fracasara. Pasaran algunos meses antes de que el ambiente le exija y demande intentar perder peso de nueva cuenta. Una vez más asistes al nutriologo y empieza el ciclo de nuevo...
Lamentablemente, con cada vuelta la persona se torna más atrevida, menos temerosa de intentar nuevos métodos sin importar que pongan en riesgo su -de por sí frágil- salud. De ahí viene el experimentar con la sibutramina (actualmente prohibida, pero aún disponible), el orlistat o peor, con hormonas tiroideas o del crecimiento. La farmacología no es por sí misma negativa -aclaro-, pero tampoco es la solución definitiva en la gran mayoría de los casos (pero se vende como tal).
Y es aquí donde de nueva cuenta entra el papel del psicólogo... un especialista en conducta humana puede, en teoría, echar mano de las tecnologías de la modificación de la conducta para coadyuvar al sujeto a permanecer y adherirse a un programa nutricional; a desarrollar hábitos nuevos de salud e inhibir aquellos de riesgo. Con la participación continua entre ambas partes (tratante y tratado) aprender un nuevo estilo de vida con herramientas un poco mejores a simples -y odiosas- exclamaciones como "¡echale ganas!" o "¡sí se puede!" como todo arsenal motivacional.
Espero más adelante aterrizar en concreto... Hablar sobre algunas técnicas de reforzamiento y de auto ayuda para la consecución de metas y objetivos.
Un saludo.
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