Todos tenemos una idea más o menos concisa respecto a la influencia que nuestra círculo social (familiar, laboral, etc) puede ejercer sobre nosotros, sin embargo, la Investigación en Conducta ha dado pocos resultados contundentes sobre cómo funciona este fenómeno.
Desde la década de los 50s sociólogos han estudiado el peso que nuestras amistades tiene sobre nuestro despliegue de hábitos y conductas. De ahí derivamos que comportamientos como el beber alcohol, el fumar e inclusive la obesidad, tienen un factor "contagioso".
Y no es tan solo cuestión de que cada sujeto eligiese sujetos semejantes a sí mismos (la llamada homofilia), sino que en situaciones donde un grupo es formado de manera aleatoria, o azarosa, las conductas de unos comienzan a influir en la de otros, al grado de crear una cierta homogenización con el tiempo. Cualquier Maestro podría dar testimonio de que existen grupos donde todos parecieran actuar y pensar al unísono. Hay grupos donde se desarrolla una cierta competitividad académica mientras hay otros donde el desinterés es norma. En ellos hay que identificar a o los "pacientes cero", que han sido quienes han propagado estas conductas virales.
Es un conocimiento común, entonces, que el fenómeno sucede ¿pero a qué aplicaciones prácticas conlleva? Por un lado, hay que comprender el fenómeno y tratar de dilucidar bajo cuáles leyes acaece. En lo que respecta a la Obesidad, Christakis and Fowler, que investigaron una base de datos de 5,124 sujetos de los cuales obtuvieron enlaces y vínculos entre los mismos, rastrearon patrones en las fluctuaciones de peso que databan desde muy 1971 y hasta el 2003; es decir, 32 años. De esta investigación se encontró -entre muchas otras cosas- que las posibilidades de embarnecer se incrementaban a un 57% si alguno de sus amigos se volvía obeso.
¿Esto significa que hay que alejarnos de nuestros amigos en su obesidad? No necesariamente. Por un lado, encontraron también que este fenómeno, tan ligado a la autoimagen, solo sucede ante ciertas condiciones. Primeramente, sucede entre símiles, es decir, entre amigos del mismo sexo. Eso explicaba por qué las parejas no engordan o adelgazan simultáneamente, simplemente no son semejantes en términos físicos, y por ende, no representan una imagen de nosotros mismos a la cual imitar.
Las observaciones sobre el Modelamiento (como le llamaría al aprendizaje por imitación o vicario, Bandura) nos dice también que tendemos a imitar conductas en aquellos sujetos por los que sentimos cierta admiración. De esa manera, es común que un niño imite a su padre, pues en un mundo reducido, es lo más parecido que tiene a un ideal. Sin embargo, también sucede que el -mal- ejemplo de nuestras amistades nos lleven a un relajamiento de las normas auto impuestas, volviéndonos más prestos a no realizar ejercicio, fumar, o comer en exceso pues "Juan también lo hace".
En Mercadotecnia se ha identificado que existe un elemento importante en la elección de un producto u otro cuando las opciones están muy emparejadas en características. Conocido como el "Consumidor Alfa", éste individuo tiene conocimientos tácticos y técnicos de los que adolece el grueso de la población, y es su voz u opinión la que mueve a un círculo a la elección de uno u otro producto. Esto es importante por lo que mencionaba en un principio, en el ejemplo del grupo de clases: identifica al "paciente cero". Un consumidor alfa o un paciente cero es el sujeto cuya conducta es imitada. Pero esto no viene de nacimiento -necesariamente- entre humanos no nacemos con un mechón plateado en la espalda, sino que nuestro comportamiento a lo largo de la carrera de nuestras vidas nos volverán, o no, en un modelo a seguir (o a evitar). Podemos ejercer una mayor influencia sobre nuestras amistades que las que ellos influyen -negativamente- sobre nosotros. ¿Cómo hacerlo? Adquiriendo y forjando hábitos sólidos, no dependientes de elementos efímeros y circunstanciales (voy al gimnasio porque Anastasia, que me gusta, va). Aprendiendo todo lo que hay que saber sobre lo que nos interesa. Acercándonos a quienes ya saben y siguiendo nuestros propios modelos.
Con el tiempo, nuestra forma de vida irá acercando a un circulo cada vez mayor de sujetos con ideales semejantes, y cuando eso ocurre, un hábito se forja de por vida...
Un saludo.
Interesados en ahondar en el tema, este artículo del New York Times resulta excelente: http://www.nytimes.com/2009/09/13/magazine/13contagion-t.html?pagewanted=1&_r=0
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