domingo, 15 de julio de 2012

Trastornos de la Conducta Alimentaria


En esta ocasión trataré el tema de los Trastornos de la Conducta Alimentaria: qué son, cómo pueden tratarse y algunas observaciones sobre conductas de riesgo sobre el padecimiento de estos trastornos...


El Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) comprende tres categorías en este rublo de los TCAs:

- Anorexia Nerviosa
- Bulimia Nerviosa
- Trastorno de la Conducta Alimentaria no especificado

Del primero se entiende una sub-alimentación acompañada de dos elementos muy distintivos:  dismorfia corporal (la auto-evaluación de su estado físico no corresponde con la realidad) y un carácter obsesivo-compulsivo con lo relacionado a alimentos y la alimentación (apilan o retienen comida en ordenes específicos y estrictos)

El segundo (bulimia) incorpora conductas purgativas o compensatorias tras "atracones", que no son más que consumos excesivos, rápidos, esporádicos y ocultos de comida (muchas de las veces alimentos de muy alta densidad calórica). Las primeras son el recurso al vómito o el consumo de laxantes y diuréticos; el segundo son periodos de ayuno y largas sesiones de ejercicio.

El tercero puede ser "mixto" o con elementos y trazas de uno u otro sin cumplir los criterios clasificatorios (duración, tiempo, frecuencia etc). 

Cuando hablamos de "enfermedades mentales" nos encontramos con un uso del concepto no paradigmático, es decir, no utilizado como comúnmente se hace y, por lo tanto, con un sentido distinto. Utilizamos el término "enfermedad" ante trastornos con una causa específica: como podría ser una viral (gripa) o bacterial (salmonellosis); también por un patogenia funcional, como la diabetes o la insuficiencia renal; siendo así, cuando hablamos de una enfermedad mental ¿a qué nos referimos? Lamentablemente cuando hablamos de lo "mental", aún nos manejamos a un nivel de "inferencias", es decir, "asumimos" que existe un desorden biológico -neuroquímico en muchos de los casos- más no hay pruebas aún que confirmen tal, sino tan solo existen en forma de de hipótesis explicativas o teorías que se construyen y destruyen conforme a una medicación u otra surte un efecto terapéutico que nos señala la certeza o error en nuestras estimaciones. 

En el caso particular que atañe a la presente disertación, podemos clasificar este tipo de trastornos aun más: esto es cuando la comprendemos como una vertiente o forma más de otro trastorno subyacente (depresivo, esquizoide, etc) y cuando se presenta como un mero aprendizaje disfuncional. Diferenciar uno de otro se torna algo complicado, aunque sabemos que existen señales claras. La más simple es la aparición aparentemente fortuita del trastorno, sin ninguna experiencia previa elicitante que nos pudiera explicar cómo  se instauró tal serie de conductas relacionadas con la alimentación. En estos casos es muy probable que la anorexia o la bulimia sean tan solo "síntomas de elección" de un desbalance neuroquímico de un muy probable origen genético. 

Esta clasificación pasada es de interés clínico en cuanto a señala posibles vías de acción por parte del tratante. Mientras que uno requerirá inexorablemente de un auxilio farmacológico más terapia conductual, el segundo podría tratarse tan solo mediante la terapia con un  muy buen prospecto. 

Pasando a aspectos un poco más prácticos y menos teóricos, veamos algunas de las señalaes de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (Huelga decir que quién lo padece rara vez no se percatará de ello y que, dado que es una conducta sumamente egosíntonica -es decir, que quién la padece se manifiesta conforme y orgulloso- serán observaciones sobre la conducta de otros):

Conductas:

- Se aíslan para consumir sus alimentos, no desean ser vistas mientras "comen".
- Adquieren rituales muy rígidos sobre su toma de comidas (acomodo de alimentos por colores, alfabético,  tamaños, etc)
- Se tornan muy selectivos sobre sus alimentos, decantándose en un principio por tan solo lo "light"; y aunque después se afinan sus discriminaciones, siempre giran en torno a lo magro o libre de grasa.
- Constantemente se están midiendo, ya sea su peso en báscula o con cinta métrica (circunferencias). Detalle importante: Aunque frecuenten pesarse y medirse, extraña vez permiten que otros vean los resultados.
- Otro podría ser una vida social virtual extremadamente amplia, aun por encima de la real y fáctica. Aquí hay que distinguir, ya que, aunque muchas de las veces pierden un circulo de referencia (amistades) en el mundo real, en Internet logran encontrar a sus símiles. Aquí es necesario involucrarse con qué tipo de amistades y qué actividades lleva a cabo en línea.

Actividades de riesgo (trastorno por aprendizaje)

- Deportes a nivel competitivo. Sobre todo donde el peso juega un rol importante en la clasificación, como el tae kwon do y otros de contacto.
- Algunas disciplinas artísticas, como el modelaje y la danza (ballet) que suelen requerir y demandar físicos muy ajenos a lo común.
- Entorno familiar. El patrón familiar es muy importante. Padres que hayan padecido este trastorno o formas  de, suelen tener vástagos y descendencia con proclividad a desarrollar este tipo de conductas

Los físicos los encontrarán por doquier, pero por mencionar algunos...

- Disminuciones dramáticas de peso corporal (Talla en metros al cuadrado entre peso en Kg menor a 17)
- Amenorrea (suspensión de la menstruación por más de tres meses)
- Baja en apetito sexual (sobre todo en varones, en mujeres puede presentarse un paradójico opuesto)
- Muy baja tolerancia al frío (manifiestan siempre tener frío)
- En estados muy avanzados de bulimia, el esmalte de los dientes, sobre todo en su cara anterior, se desgasta y se vuelven más susceptibles a caries.
- Igual, en estados avanzados hay una perdida de cabello o la lozanía del mismo se ve afectado: viéndose opaco y maltratado.

Un saludo.

domingo, 1 de julio de 2012

Somatotipo y Entrenamiento

Empecemos por explicar qué es el somatotipo... El somatotipo de Heath-Carter consiste en una clasificación de las formas humanas basada en tres criterios:

- Endomorfismo: Que cualifica la adiposidad relativa
- Mesomorfismo: Que se refiere al desarrollo músculo esquelético
- Ectomorfismo: Sobre la "linealidad" relativa

Aún cundo existen casos de somatotipos puros, es más común encontrar sujetos híbridos, con cualidades mixtas entre uno y otro. El referente visual más común y conocido del ecto y endomórfo, suelen ser el Quijote y su fiel Sancho Panza, respectivamente. El tipo más "muscular", el mesomórfo, puede referirse directamente al actor Arnold Schwarzenegger, con una estructura ósea amplia y densa masa muscular.

Para clasificarnos en uno u otro es necesario someternos a mediciones antropométricas para determinar así cuál de estos tipos y subtipos se acercan más al propio. Tener conocimiento de esto resulta útil para el planteamiento de una rutina de ejercicios y dieta; aunque claro, funge también como un predictivo de predisponibilidad a desarrollarnos o no en una cierta disciplina deportiva u otra. Seguidores de diversos deportes observaran que los atletas de élite suelen compartir semejanzas físicas. Esto en gran parte por su entrenamiento, aunque también por su estructura innata.

Por poner un ejemplo... Sabemos que un endomórfo posee una mayor capacidad para captar reservas de  energía de los alimentos en forma de grasas. Por otra parte, un ectomórfo cuenta con un metabolismo más acelerado, con menor capacidad de reserva. Estas dos cualidades, tan disimiles, obligan a emplear estrategias muy distintas para cada uno conforme a sus objetivos. Mientras para el primero el entrenamiento cardiovascular se vuelve básico para mantenerse en su peso ideal, es probable que el segundo deba solo hacer entrenamiento con pesas si es que pretende aumentar su masa magra y llegar a su normopeso.

Para lograr tus objetivos en un tiempo razonable tiene mucho sentido seleccionar la estrategia adecuada y, como hemos visto, no es para todos la misma; ya que somos diferentes tanto en atributos físicos como en tendencias, conductas y hábitos. 


domingo, 3 de junio de 2012

Kinantropometria

La Kinantropometria abarca las técnicas de medición que nos permiten comprender y evaluar las distintas compartimentalizaciones corporales. Saber, por ejemplo, cuánta masa magra existe en relación con masa grasa y contenido de agua. En el deporte, sobre todo de alto rendimiento, nos dice categóricamente quién cuenta con un físico innatamente apto para tal o cual disciplina.

Sin embargo, su uso no es exclusivo en el deporte. A través de la kinantropometria se puede evaluar el desarrollo y crecimiento de un infante, comparando sus resultados con los de muchos otros niños en misma etapa de desarrollo. Inclusive se pueden proyectar lineas de crecimiento para predecir que talla final podría tener ya como un adulto.

En el campo de nuestro interés, es decir, el tratamiento del sobre peso y obesidad, su importancia reside en una valoración de indicadores de salud mucho más confiables y exactos que el simple y llano número que una báscula nos puede mostrar. 

El número que una báscula nos muestra tras subirnos a ella responde a muchas cosas, como:

- Niveles de hidratación/deshidratación
- Vaciamiento gástrico 
- Al Ciclo menstrual
- etc

Como indicador es útil, pues muestra cambios en una línea cronológica dada, es un procedimiento rápido, de bajo costo y muy poco invasivo. Sin embargo adolece de algo importante, y ésto es qué tanto de ese peso es grasa, agua o músculo. Como resultado de una dieta podemos observar disminuciones sorprendentes de peso, pero bien pudiese tratarse tan solo de agua o, en el peor de los casos, de músculo o hasta masa ósea. 

Un pérdida de músculo entraña inexorablemente un resultado: relentecimiento de nuestro metabolismo. Es decir, la capacidad de nuestro cuerpo de "quemar" calorías disminuye, y nuestra capacidad para captar grasas se incrementa. Una pérdida de masa ósea, por descalcificación, es una promesa de lesiones futuras y hasta osteoporosis. Terrible perspectiva ¿cierto?

En cambio, un aumento de peso, aun cuando desalentador para quienes pretenden adelgazar, bien pudiese ser uno de los mejores resultados que la báscula pudiera arrojarnos. Más masa muscular significa que hacemos uso de las reservas de grasa aun en reposo. Significa también que hemos fortalecido nuestras articulaciones (si tu entrenamiento ha sido el adecuado) y huesos. Es garantía de que que no ganarás peso con facilidad si violas tu régimen en alguna comida. Nos da, vaya, de un mayor margen de error.

Lamentablemente, para saber si hemos subido o bajado de grasa/músculo necesitamos más que una báscula. Para tener datos precisos requerimos también algo mejor que un sistema de bio impedancia que tan solo se restringe a extremidades (y recordemos: los cúmulos de grasa más peligrosos se encuentran en el tronco, no en las piernas o brazos). 

Por todo ello es importante que periódicamente te sometas a evaluaciones de antropometria. Valorarás así tus progresos con mejores y más confiables herramientas.



miércoles, 4 de mayo de 2011

La responsabilidad parental en la salud nutricional de sus vástagos

En México se ha acentuado de sobremanera la responsabilidad de la obesidad a tan solo unos cuantos espacios. Muy de moda hoy en día, culpar del fenómeno de la obesidad infantil en exclusiva a la comida "chatarra" de venta en las escuelas. Es imposible no cuestionarse si las seis horas -en promedio- que pasan los niños en la escuela, con un acceso a alimentos abierto a dos ocurrencias (receso y salida), son suficientes para justificar la epidemia de obesidad que azota a nuestra población infantil.

 Constantemente nos encontramos con nueva evidencia de que son los cuidados parentales, es decir, la educación que reciben en casa, la determinante en los hábitos nutricionales que los niños despliegan en diferentes contextos. Las peculiaridades sociales de nuestra nación han modificado la forma de vida tradicional a la que muchos seguimos apegados en nuestra imaginación. El tomar las tres comidas en casa es ahora un privilegio exclusivo de clases altas, donde el sostén del hogar cae a responsabilidad de un solo individuo de la familia. Lamentablemente, en la gran mayoría de las familias mexicanas se sobrevive con al menos dos sueldos. Así, la alimentación ha sido relegada a la satisfacción de una urgencia, y no es más el evento familiar -y el oficio artesanal- que tanto caracterizó al México de antaño.

 Dentro de las variables bajo las cuales los diversos trastornos alimentarios que llevan a la obesidad están en función, debemos identificar aquellas que se encuentran bajo nuestro control. Una de esas variables (y quizás la principal) es la educación en casa, ejercida común -más no necesariamente- por los padres.

 Aquí debemos hacer una distinción: "Educar" no es igual a "informar".Informar de los métodos anticonceptivos, por ejemplo, ha demostrado tener poca o ninguna influencia sobre la conducta final (el coito).  Quienes terminan con embarazos no deseados, pueden fácilmente recitarte los métodos existentes y hasta darte cátedra de técnicas y alternativas. Sin embargo, estas mismas siguen embarazándose y contrayendo enfermedades de transmisión sexual... ¿Por qué?

 En nuestro tema en particular, la información sobre las propiedades nutricionales de una manzana, en oposición a las malignidades de los productos de la cadena bimbo, puede no tener ninguna influencia (control) sobre la conducta de ir a una tienda y comprar unas donas glaseadas como un tentempié. Esta última conducta responde más bien a variables otras que las de estar "informado". Bien puede responder a la urgencia inmediata, que a su vez se deriva de qué comiste antes y que hay disponible en tu ambiente más próximo, o hasta inclusive a qué es lo que está comiendo el compañero. 

En la tiendita de la escuela tan solo proponen, más no controlan el mercado; responden a lo que el cliente pide, solicita y demanda. Si los niños han adquirido el hábito y el gusto por su dona matutina, es lo que buscarán al salir al recreo. Si en casa desayunaron un cereal de caja repleto de azúcar, más leche con más azúcar aun, no es de sorprender su voracidad por lo extremadamente dulce y que, inclusive, se sientan mareados, fatigados o hasta débiles si no reciben su dosis cada dos o tres horas. 

 De esta manera ejemplifico la necesidad de aceptar la responsabilidad de educar a nuestros infantes desde el hogar. Esto nos solicita aprender y a aprender a enseñar. 

 En las siguientes entradas iremos hablando un poco más sobre cómo es posible incidir en la conducta de nuestros vástagos y nosotros mismos, en ésta, nutricional. y muchas otras materias.

domingo, 24 de abril de 2011

Cambios en la actividad cerebral tras una dieta obesogénica

Desde hace algunas décadas se han mantenido bajo estudio las respuestas neurológicas involucradas en la conducta de comer y, a raíz de ello, se sugería un posible cambio, sino estructural, al menos sí funcional a nivel anatómico.

De acorde a un estudio realizado en Francia en el 2010 y publicado en Enero del 20111; zonas específicas en la corteza pre-frontal -relacionada esta zona con los estadios de saciedad y hambruna- son "desactivadas", mostrando una marcada disminución en su actividad. Las implicaciones de tal hallazgo, que a su vez confirman otros en el mismo campo, son enormes.

Por un lado, explicaría la sobre-alimentación a la que las personas con obesidad son capaces de someterse, tal como si fuesen inmunes a las señales fisiológicas de saciedad y plétora alimentaria. Por otro lado, en cuestiones un algo tanto más técnicas, abre un indicio de la aparente "resistencia" a la leptina (hormona que indica la saciedad en sujetos normales) de los individuos con obesidad, cuyos niveles crecen y decrecen a las mismas tasas y ante los mismos estímulos que en los de aquellos que no presentan obesidad.

Otro fenómeno observado durante el desarrollo experimental fue que estas anormalidad fisiológicas del cerebro abarcaban a su vez el área tegmentaria ventral y el núcleo accumbens, zonas vinculadas con el circuito de recompensa (el mismo que se ve afectado por el abuso de drogas), lo que nos reafirma la noción de que un incremento en la ingesta de alimentos altamente calóricos y concentrados (en lípidos y azucares simples) provoca un fenómeno cerebral de habituación a la dopamina (hormona del reforzamiento, la satisfacción hedónica y secretada tras la alimentación, el orgasmo y otras actividades fuertemente vinculadas con el placer) lo que degenera en el requerimiento de aumentar la "dosis" (en este caso de comida) para igualar la percepción de placer. Es decir, si en antaño el placer sobrevenía con cien gramos de papas a la francesa, con el pasar de los años y el consumo constante, probablemente obtendrás la misma respuesta tan solo tras la ingestión de un kilogramo del mismo producto.

Detalles de la prueba

Sujetos: Cerdos miniatura

Por qué de esta especie: Sus semejanzas con el ser humano en cuanto a la adquisición de trastornos como la obesidad, hipertensión, aterosclerosis y diabetes, así como su pequeño tamaño, los convierte en los sujetos de prueba idóneos para la generalización de resultados a nuestra propia especie.

Método: Dos grupos. Un grupo control; cerditos sujetos a una alimentación que le permitía mantener su peso de acorde a raza y edad como "delgados". Un grupo experimental, con disposición de alimentos ad líbitum, es decir, con un acceso ilimitado. Para el primer grupo la dieta tenía un balance entre macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) equilibrado; para el segundo una dieta "occidental", es decir, alta en grasas e hidratos de carbono simples (los que más facilmente generan incremento de peso entre sus consumidores).

Para supervisar la actividad cerebral se utilizó el SPECT (Tomografía Computarizada por Emisión de Fotones Individuales, por sus siglas en inglés)

Duración: Cinco meses.


martes, 8 de abril de 2008

La obesidad como resultado de una conducta degenerada

Antes de entrar en materia, es deber aclarar que pese a nuestra tendencia a la cosificación (reificación, dirían los lingüistas) adjetivizar un comportamiento no significa achacar al ejecutante de tal o cual característica. De esa manera, exhibir un comportamiento agresivo, alegre o "degenerado" no implica que el sujeto es un agresivo alegre degenerado en  todo contexto, situación o circunstancia. Así, no hablo de sujetos con cualidades enraizadas en lo más profundo de su ser, inamovibles,  sino de aquellos que han desarrollado hábitos y conductas que se alejan de la naturaleza propia de la alimentación y de sus propósitos para la  sobre vivencia y propagación de la especie. 

Tampoco hablo de negar el placer que la comida es capaz de generar, en cuanto a que este fenómeno se encuentra claramente constatado, y negarlo sería una necedad.  Hablo, en cambio, de la búsqueda por un equilibrio que te permita el gusto de la alimentación en un marco de coherencia, donde la relación entre el individuo y la comida es saludable, sana y no de dependencia y sufrimiento, amor y odio, como observamos sucede en la gran mayoría de las personas con sobrepeso y obesidad.

Adquirir el control sobre ti mismo es una de las conductas más reforzantes que podemos encontrar. Es decir, una vez que has aprendido que tienes el control y las riendas de tu vida en tus propias manos, nada vuelve a ser igual. Los condicionamientos sociales y ambientales a las que nos vemos sometidos ejercen un tremendo control sobre nuestro actuar. Identificar estos elementos y aprender a hacer uso de ellos a nuestro favor nos permitirá no tan solo lograr objetivos como la pérdida de peso, la obtención de buena salud o correr ese maratón de cinco kilometros; sino también a compartirlo con nuestras familias y seres cercanos.

En este blog pretendo incluir noticias de actualidad sobre el aspecto psicológico de la alimentación. Pero no esperen un lenguaje mesianico, alegórico y lleno de referencias vacuas a entidades inexistentes. No. Por el contrario, espero encuentren un espacio donde la información, muchas veces técnica, de las investigaciones de avanzada en el comportamiento humano alimentario, sea traducido a elementos fácticos, es decir concretos y con aplicaciones sencillas en el  diario devenir de nuestro proceso de re-aprendizaje alimentario.

Michel R: Gramond